martes, 15 de marzo de 2011
meigallos
Historias del amor mercantil.
Al contrario de lo que creen muchos yo creo que el amor no se grita ni se proclama. Pues no es una bandera, o una victoria, o una llamada a las armas. No se hace mayor cuan más grande sea el grito o importante el medio que lo proclame o rimbombante el slogan que utilicemos para anunciarlo al mundo. Yo creo que el amor se susurra al oído para no ahuyentarlo pues es esquivo. Se susurra porque es como un sueño del que no quisiéramos despertar. Porque es íntimo y no público. Algo de dos. Un tú y un yo. Un pequeño nosotros.
Señores, el amor no se compra en un puesto de mercadillo del tres al cuarto a voz en grito y regateando cada catorce de setiembre por er este señalado como "día de los enamorados". Y me pregunto yo, ¿y el resto de los 364 días del año? Absurdo. A veces lo buscamos sin encontrarlo, desesperados, y, sin embargo, otras él nos encuentra inesperadamente en situaciones de lo más caótico e inverosímil. A veces lo encontramos y no sabemos verlo o valorarlo antes de que se esfume. Incluso tenemos la desfachatez o la valentía de dejarlo ir. Complicado asunto el que nos tiene ocupados aquí, en estas pocas y vagas líneas. Y curioso. Sin duda curioso.
Yo creo que amar es una necesidad. De necios sería negarlo. Es un estímulo. Un motor. Un punzón en el alma que nos obliga a dar un paso más en el propio conocimiento. A ser mejores. Pacientes. Cariñosos. A proteger a alguien sobre nuestro propio yo librándonos así del egoismo que de manera tan rancia se pega a nuestra esencia. Se pasan buenos y malos momentos. Porque amar no es fácil ni sencillo. Nadie ha dicho eso. Nos enseña humildad. A encontrarnos. A construirnos como personas. Y a vivir como tal. Es una catársis edificante que todo lo cambia. Que va más allá. Más allá de raza o religiones.De políticas e idiosincrasias varias.Más allá de cualquier frontera física o virtual o intelectual o de idioma o cultural o social o económica. Allí está el amor como lenguaje universal que ha de unir este mundo de amalgamas. Mundo en el que sin la capacidad de amar estamos condenados a ser sordos y mudos. Sin capacidad de comunicarnos o de entendernos con los ciclos de nuestra propia vida. Sin timós y por tanto sin rumbo. Y es que creo que no hay mayor búsqueda en esta vida que la de sentirse parte de algo más grande que nuestro propio ego.
viernes, 14 de mayo de 2010
Requiem of a green dream
Pero hoy no estás tú y te añoramos. Lloramos tu ausencia. No con pena y desazón sino con sentimiento alegre y nostálgico, pues recodamos todo aquello que hemos vivido. Todas esas alegrías y penas, todos esos momentos que nos has regalado y que compartimos juntos. Pero sabemos que estarás, que volverás un día a acompañarnos en nuestro caminar, sembrando nuestro camino y haciéndolo como fué. Te lo agradecemos.
Y hoy te lloramos, solo hoy.
El menú de la vida
A veces no elegimos, pues no hay elección. Solo un gran universo de confusión en el que hacemos girar nuestro pequeño mundo hasta el mareo.
Into the wild
Alexander Supertramp 1992
"Into the wild" ("Hacia rutas salvajes")
sábado, 3 de octubre de 2009
amaneceres
viernes, 18 de septiembre de 2009
Cuando la vida golpea de nuevo...
Y cuando la vida te da otro golpe.
Y cuando la vida te da otro golpe, otro más, uno más, uno de tantos, tantos que ya no me salen los calculos, demasiados… Golpes de todo tipo, decepciones, desilusiones, desencanto, traiciones, frustraciones y angustias. Cuando todo sale mal, incluso peor de lo esperado o simplemente un mal inesperado, siempre… Y cuando la vida te da otro golpe…que solucion hay mas que levantarse de nuevo, sacar fuerzas de donde quedan, de esas ya escasas reservas, y recoger todos los cachos despedazados de una vida que se deshace a golpe de maza, poco a poco y recomponerlos con paciencia, pegarlos con esperanza e ilusion hasta que un nuevo mazazo vuelva a sucederse al anterior y otro y otro mas y asi en lo sucesivo, hasta que te des cuenta que siempre has vivido roto, que nunca estubiste entero, que siempre soñaste lo magnifico mientras te descomponías tirado en el suelo en infinidad de cachos, cachos que una y otra vez sueñas con unir y recomponer y que jamas has sido capaz de ver unidos y la pregunta ahora es ¿Qué hacer? ¿Cómo vivir? Ya no lo se.