viernes, 22 de agosto de 2008

Azul

Azul, eterno azul, así es el mar en el que mis lágrimas de dolor se hunden en un caer lento y monótono, sin salpicar, sin ruido,... Un azul intenso, como intensa es la pena que inunda mi corazón por verte lejos, cada vez más lejos.
Tu eras yo, pero yo seguiré siendo tu, tu hasta los confines más recónditos del universo, una esperanza y un presente, vago pero presente, como regalo caido del azul, azul como el cielo, solamente azul.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Cartas tras la trinchera














Una noche más en el exilio, vislumbrando las oscuras sombras de lo ido y la luz de lo venidero a través de las distintas puertas que se abren y cierran al antojo de las circunstancias, dichosas ellas con su chirrido eterno.
Una noche más viendo la vaga sombra luminiscente de una polilla titilar aquí y allá hasta perderse en los confines mas recónditos y secretos de mi imaginación. Una noche más en el recto y digno caminar del tiempo, un tiempo de éxitos y derrotas, un tiempo como otro cualquiera.
Una noche más a la espera del regreso a casa tantas veces añorado, como el soldado herido en la batalla, un grito de victoria en una noche para la eternidad.

lunes, 18 de agosto de 2008

La última enseñanza

He aquí




Una vez que el maestro decidió que la hora en la que se reuniría con los ancestros había llegado, sabiendo su cuerpo muerto aún antes de estarlo y sintiendo el alma más viva que nunca, ya sumido en un delirio agónico de realidades y sueños, de esperanza y vacío, de guerra y paz, de claros y oscuros,… reunió a sus discípulos alrededor suyo y dirigiose así a su lúgubre y por dos veces expectante auditorio, un auditorio ávido de palabras, ávido de sabiduría y luz:

- Hijos míos, heme aquí!!, hasta los maestros sucumben tarde o temprano entre la arboleda sombría, ante el aleteo de una mariposa, durante la fugacidad de un rayo, a través de la misteriosa oscuridad de una cueva, en medio del clamor de una última batalla...

Y os confiaré una última enseñanza antes de que mi cuerpo caduco se marchite y mi alma imperecedera se pierda para vosotros en el infinito vagar del tiempo. Más no todos comprenderéis y veréis, pues solo aquellos cuyos ojos cerrados puedan ver con claridad entenderán y sabrán, ya que solo aquellos que merezcan ser sabrán y solo aquellos que sepan podrán merecer ser guías de los hombres, luceros de la humanidad en estos oscuros días en los que el devenir de la raza está a la deriva y en los puede que el ser humano este luchando su última y más cruenta batalla, la batalla contra su propio yo.

Y he aquí discípulos míos mi última y más importante enseñanza- dijo con una respiración que evocaba la profundidad de un pozo y la frialdad de una muerte cercana-no dejéis que las necias sombras del ayer, armadas con el hiriente cuchillo de los recuerdos brillantes corten el esperanzador puente del hoy que nos conduce en un tambaleante vagar hacia la misteriosa incerteza del mañana.
Y dichas estas palabras se extinguió su aliento y sus ojos se cerraron como el telón del teatro en su última función, sumidos ya en un sueño de eternidad.

martes, 12 de agosto de 2008

la dinamita y el martillo

La muerte de un Dios, el nacimiento de la fe.





El dios extenso, inmortal, omnipotente, todopoderoso, castigador y benévolo, magnífico y humilde, en resumen el dios católico, para mi no lo hay, pues mis dioses son mas terrenales, mas humanos y menos magnánimos, mas tangenciales, mis dioses son Darwin, Oparín, Aristóteles,…, hombres q en realidad demostraron su grandeza, hombres q destacaron entre los hombres, hombres que, como Galileo, murieron luchando por sus ideales, luchando contra algo mucho mas poderoso, la Iglesia de la fe. Estos son mis dioses, los que realmente están detrás de parte de la verdad y que con su duda y su trabajo supieron ir apartando el velo que la Iglesia había tendido delante de nuestros ojos. Fueron estos hombres los que arrancaron este inmundo entramado de mentiras que es la Iglesia católica, los que desmantelaron su teoría de la Creación, esa Iglesia que utilizó a un pobre diablo como Jesucristo, encarnación humana de la esperanza, y a un “Dios” para manejar a la humanidad a su antojo durante siglos, para intimidar, matar, coartar, censurar, prohibir,… Para predicar con la espada y así conseguir sus victorias en las cruzadas, en la Inquisición, para ponerse del lado de los fuertes cuando se supone que es una iglesia destinada a ayudar a los pobres y desamparados, aquellos que eran ayudados por Jesucristo, para ponerse del lado de los dictadores, para manejar en resumen los designios de la humanidad. Pero llegaron estos hombres que fueron tirando de la cuerda y ¡¡zás!!, se corrió el velo, nos invadió la luz y lo vimos todo claro, no hay Dios, solo la invención mejor planeada y llevada a cabo por el hombre, el mejor invento de la humanidad, un invento del hombre para manejar al hombre, el invento mas terrorífico de todos. Pero ya se acabó, ya llegó la luz. Consiguieron ya los hombres de ciencia tumbar esta oscura fe, la fe de la ignorancia y traen ahora una nueva, la fe en el hombre, la fe del saber, la fe de la esperanza, la fe en nosotros mismos, pues todos podemos ser dioses ayudando a los demás en todo aquello que podamos, podemos salvar vidas, pero no seamos predicadores, seamos como dijo el doctor Benjamín Franklin: “el mejor predicador es la hormiga, que no dice nada”, ya que solo trabaja en el afán de aportar su grano de arena en el inmenso hormiguero, un grano de arena insignificante en tamaño, pero enorme en significado, ya que es el granito de la ayuda a los demás, un grano no es nada, pero uno por cada hormiga… Seamos pues Dioses del día a día, seamos las hormigas de la Humanidad.

nûmbia

Nûmbia, alma en pena.





Nûmbia, mujer por muchos hombres codiciada,

mas su pena era terrible y enorme,

no podía compartir el amor de ningún hombre

y fue por ello siempre desdichada,



desdichada como la rosa

que, codiciada por la cabra

sabe que le llegó su hora



jamás consiguió esta bella mujer ser amada,

raramente fue feliz y nunca libre,

no podía compartir el amor de ningún hombre

pues nunca había aprendido a amarse,



amarse como lo hace la blanca y negra golondrina

que surca el aire feliz y libre,

pero que al mismo tiempo se sabe anodina



no pudo nunca así por el amor ser maltratada,

su vida fue larga, pero siempre desde su torre,

no podía compartir el amor de ningún hombre,

siempre acompañada, pero sola,



sola como en el mismísimo olvido

que cuando decide se corre

dejando un bello velo tupido



y cuando sintió que moría

se dio cuenta y lloró,

ya sabía que era el amor,

era esa cruel sensación de dolor,

ese vacío en su corazón,



y en su último estertor sintió,

sintió que ere débil y moría sola,

ahogada en malgastadas lágrimas de melancolía,

melancolía por un amor que nunca existió

en el gran vacío de su corazón.



Finalmente la vida de Nûmbia expiró,

su cuerpo se apagó,

pero su espíritu como alma en pena vagó

y vagará por siempre recorriendo el mundo,

observando en las personas lo más profundo,

en busca de aquello que nunca encontró,

el poblador del corazón,

ese magnífico sentimiento,

el maravilloso y efímero amor.





PD: para amar a los demás hay que empezar por amarse a uno mismo y amar la vida que nos toca vivir, esto es fundamental para poder compartir todo lo que tenemos, amor, amistad, afecto. Si no sabemos hacer esto aprendamos, puesto que de lo contrario nos limitaríamos a observarlo como Nûmbia que como alma en pena desde su acompañada soledad lo observaba sin verlo y nos lamentaremos al igual que ella en nuestro lecho de muerte. Hacuna Matata, vive y se feliz.

simil de la planta

Símil de la planta.



Imagina la siguiente situación. Una planta con frutos está a la orilla de un río y uno de estos frutos cae justo en la orilla de este, corriendo el peligro de que la corriente se lo lleve, pero de repente, aparece un pájaro que se come este fruto y luego de un tiempo deja caer su semilla en un terreno fértil en donde esta prenderá y crecerá hasta convertirse en una gran planta que en su crecimiento encontrará problemas que tendrá que resistir y superar.

-¿Cuándo se siembra la semilla de una futura planta?

-Cuando se unen esta semilla y un terreno fértil.

-¿Qué hace pues esta semilla para unirse de esta manera al terreno?

- Echar raíces por supuesto, las raíces que la unirán a este terreno, de momento de manera débil, y que le permitirán crecer.

- ¿Y que hará esta semilla para crecer más fuerte?

-Crecer hacia arriba y al mismo tiempo profundizar con sus raíces en el terreno que las sustenta para afianzarse un poco más.

-¿Y esta planta al crecer no se puede torcer, secar o ser atacada por una plaga?

-Claro, se puede doblar no permitiendo así su propio crecimiento, se puede secar o ser atacada por una plaga que la debilitará y que en ocasiones la matará.

-Y fíjate, a veces se rompe o/y se muere esta planta.

-Si, se puede romper con una fuerte ráfaga de viento, se puede secar por la falta de lluvias frecuentes, o se puede morir a causa de las plagas.

-Oye pues visto de esa manera tengo que volver a darte la razón. Pero hay ocasiones en las que esta planta se endereza o se cura de su mal ¿Cómo explicas esto?

-Es obvia la respuesta, le pondríamos un palo guía para enderezarla y que esta creciera fuerte, la regaríamos con agua fresca, o bien eliminaríamos el mal que una plaga le estuviese produciendo cuando no a la misma plaga.

-Y después de tanta peripecia y tiempo transcurrido ¿Cómo termina esta planta?

- Esta planta, si logra superar todas las dificultades y problemas que se le presentan a lo largo de su existencia, pues estas nunca cesarán de aparecer, se convertirá en una gran planta cuyas raíces serán tan profundas como alta será su copa y ancho, en proporción, será su tronco, con esto te quiero decir que esta planta será prácticamente imposible que se doble, se seque o bien sea molestada por las antiguamente molestas plagas, y digo prácticamente porque no es imposible del todo, ya que, un fortísimo viento, una gran sequía o una inmensa plaga pueden debilitar, romper e incluso, en ocasiones matar esta gran planta, por ello nunca debemos descuidarla con el motivo de que ya es suficientemente grande y fuerte, pues, en cualquier momento, una de las anteriores causas podría acabar con ella y por ello, y solo por ello deberíamos seguir cuidándola para que esta nunca deje de crecer y de hacerse mas y mas fuerte en la consecución del objetivo de pervivir en esta sociedad en la que cada vez hay mas plagas, sequías y vientos