Y todo empieza como siempre. Una duda. A partir de ahí un todo. Una vorágine. Y una nada.Una huída hacia caminos que nos pueden llevar a cualquier parte o a ninguna. Un coche. Carreteras. Árboles como mártires. Guardianes de una ruta. Cuentan sordas historias. Aves vuelan alto y el viento sopla fuerte. Ríos impetuosos que siempre siguen su curso. De un principio a un fin. El de siempre. Altas montañas. Dignas. Nos permiten ver más allá. Proyectarnos. Animales salvajes que nos acompañan. Nos miran recelosos. Saben de nuestra verdad. Huyo de ella. Lo intento. Intento ver solo mi yo. Mi realidad. Olvidándome de todo lo innecesario.Libertad. Un susurro fresco. Me estremece y me hace sentir pequeño. Es demasiado para poder comprenderla como lo que es. No la merecemos. Lo comprendo al fin. El camino se acaba y la duda se esfuma como llegó. Como un torbellino. Pero ya es tarde. Ahora solo verdades, animales, montañas, ríos, aves, viento, árboles, caminos y senderos escarpados nos separan del principio. Hay que desandar lo andado. Y es que cuando llegamos al final... siempre volvemos al principio.
Alexander Supertramp 1992
"Into the wild" ("Hacia rutas salvajes")
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