jueves, 2 de abril de 2009

Entre claros y oscuros

ENTRE CLAROS Y OSCUROS.


Las sombras no son más que el vestigio de una luz, los restos de algo que fue, el recuerdo de un grandioso pasado.
Las personas se definen por su luz y su luz no es mas que su persona, no es mas que la forma que tienen de vivir una vida, no es mas que el afan de compartirla.
Las personas son luz y, como toda luz, se apagan, pues hasta la mas brillante y joven de las estrellas se hace vieja y se apaga. Que esto no nos amilane, que no nos coharte, que no nos haga sentir pequeños, diminutos ante la grandeza del mundo, del universo, ante la mismisima grandeza de nuestro propio yo.
Las personas somos luz y, como toda luz, nuestra función es iluminar, brillar con fuerza con la intención de que las sombras recuerden lo que fueron en otros tiempos y que con una fuerza inusitada e indómita se vuelvan a permitir brillar en un fulgurante resplandor y así a su vez liberen la luz que hay en las sombras de su alrededor, haciendoles recordar que son capaces, excarcelando a esas sombras presas entre dos mundos, presas entre claros y oscuros.
Las personas somos oscuridad, y si, se que me contradigo, pero lo somos, no somos más que grandes agujeros negros que se tragan todo a su paso, toda luz, toda esperanza, hasta la propia e inalienable.
Las personas somos oscuridad, pues tenemos miedo a brillar, a que con nuestra luz hagamos pequeños a los demas, a asustarlos, a que con ella o por su causa nos apartemos de la masa, del origen, a generar miedo, a desencajar.
Las personas somos oscuridad, pues es más fácil ser oscuridad, es mas facil alimentarse de los vestigios, de las sombras. Tener que brillar requiere energia, esfuerzo, en cambio la oscuridad se alimenta de la luz de los demas, ahogándola poco a poco, apagándola entre gritos sordos, entre agonias desoidas, haciendo prisioneros de un mundo ciego.
Las personas somos luz y oscuridad, pues está en nuestra mano el ser o el no ser y es nuestro deber y derecho elegir lo que creemos correcto y, con nuestras decisiones encaminarnos hacia uno u otro extremo, iluminar o apagar a aquellos que nos rodean, ser vida o por el contrario muerte, esperanza o desazón y con ello influir sobre nuestros congeneres en uno u otro sentido.
Por lo pronto y a nivel personal creo que estaría en lo correcto diciendo que somos, o debemos ser un compendio de las dos cosas y de firme creo que así es, que eso somos, pues en ocasiones damos fuerza a quien la necesita gastando un poco de nuestra preciada luz para luego alimentarnos de sus frutos. Por eso creo que debemos aprender a sembrar bien nuestra luz, en eses lugares donde sabremos dará frutos evitando así apagarnos poco a poco hasta desaparecer para siempre un un último fulgor.

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