viernes, 6 de febrero de 2009

Me hundo

En eses momentos grises, crueles, cuando la oscuridad embiste tiñendo de sombras este planeta triste, robándonos así nuestra fé. Cuando esa negra lágrima amarga desviste nuestra blanca e inocente alma dejándola descarnada de decepciones, tristeza, angustias y traiciones. Cuando por fin comprendo que es imposible, que nunca lo permitirán, el patito feo jamás será cisne, siento, en eses momentos amargos, que rebiento por dentro, es cruel pero al fin lo entiendo, la soledad es mi aliento y arma, mis palabras son mi calma y la locura es mi escarmiento por no querer ser siervo de señores o entidades que creen que juegan con muñecos. En eses momentos en que me siento mendigo del olvido escribo y intento plasmar mis monstruos en estes textos perdidos en la infinidad del tiempo vivido, son solo sentimientos hundidos en lo más profundo de ese mar de lagrimas amargas, si se encuentran allí, en el sitio más recóndito, esperando ser encontrados, luchando con todas sus fuerzas por dejar de ser recuerdos para ser otra vez revividos. Así se van acumulando en mi ser interno, mis fuerzas están ya en duelo por un espiritu que ya solo son huesos, es mi optimismo sustituido por pensamientos infectos, pero soy un ser que siente, y siento palabras como si fueran viento, como fuerza, un vital aliento y entonces siempre noto que sin remedio las pierdo en la infinidad de mis sueños y en esto me encuentro, en mi desencuentro con el mundo que observo sentado en mi puesto, dispuesto a lo mas siniestro y quisiera que lo que veo no fuesen almas de cartón piedra y corazones petreos, que no fueran por entero seres gargóleos, si no seres que expresen sentimiento, pero me hundo, todo en un segundo.

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